Es el momento de mirar hacia abajo, hacia esas vías de "ancho ibérico" que serpentean por el Guadalhorce y que hemos tenido infrautilizadas. Es el momento de que el Cercanías llegue, por fin, a Antequera.
El "eslabón perdido": Álora - Santa Ana
Actualmente, el Cercanías de Málaga (línea C-2) muere en Álora.
Extender el Cercanías hasta Santa Ana no es un capricho; es una necesidad de redundancia. Si la vía del AVE se corta, un tren de Cercanías (que tiene una capacidad asombrosa de pasajeros) podría recoger a los viajeros en Santa Ana y llevarlos directamente al centro de Málaga en poco más de una hora.
Una línea para vertebrar la provincia
Pero la propuesta va más allá de ser un simple "plan B". Unir Málaga con Antequera Ciudad, pasando por Santa Ana, mediante una línea de Cercanías estable, cambiaría la dinámica de la provincia:
Accesibilidad económica: Frente a los precios de los billetes Avant (que pueden rondar los 22 € ida y vuelta), el Cercanías permitiría el uso de abonos recurrentes y precios populares, facilitando que estudiantes y trabajadores se desplacen a diario.
Conexión con el corazón de Antequera: La vía convencional llega hasta la estación de Antequera Ciudad, en pleno casco urbano.
Un Cercanías permitiría plantar a un vecino de la comarca de Antequera en la calle Larios sin tener que usar el coche ni pagar parking. Turismo sostenible: El Chorro y el Caminito del Rey dejarían de ser destinos aislados para integrarse en una red de transporte fluido.
El reto: Voluntad política frente a la burocracia
Los trenes Civia que vemos en la estación María Zambrano pueden rodar por esas vías hoy mismo. El obstáculo no es técnico, es administrativo. El Ministerio de Transportes debe declarar este trayecto como Obligación de Servicio Público (OSP).
La fragilidad del sistema actual ha quedado demostrada. No podemos permitir que una provincia que aspira a liderar la tecnología y el turismo en el Mediterráneo dependa de un solo hilo de acero que, cuando se rompe, nos devuelve a la era del autobús de línea.
El AVE es el futuro, sí, pero el tren convencional es el seguro de vida que Málaga no puede permitirse seguir ignorando. Es hora de que el Cercanías reclame su sitio en el mapa y llegue, de una vez por todas, al corazón de la provincia.









